Hay objetos que trascienden su función. Una taza puede evocar un recuerdo; un cuchillo, una herencia familiar; y un molde… puede convertirse en un ícono.
Eso es lo que logró Nordic Ware, la marca estadounidense que transformó un simple molde de aluminio en una pieza de historia culinaria: el molde Bundt.
El nacimiento de un clásico americano
La historia del Bundt comienza en 1946, en Minneapolis, cuando una pareja de inmigrantes, H. David y Dotty Dalquist, decidió fundar Nordic Ware. Su visión era sencilla pero revolucionaria: crear utensilios de cocina duraderos, funcionales y bellos, inspirados en las tradiciones europeas pero adaptados al ritmo moderno de las familias americanas.
Un día, una comunidad de mujeres judías pidió a la marca un molde que replicara el Kugelhopf, un pastel tradicional europeo de forma redondeada con un hueco en el centro. David diseñó uno más ligero y económico, fabricado en aluminio fundido. Lo llamó “Bundt”, una palabra derivada de “bund”, que en alemán significa “comunidad” o “reunión”.
Y así, casi sin buscarlo, nació un fenómeno.
El pastel que cambió la historia
Durante años, el molde Bundt pasó desapercibido. Hasta que en 1966, una participante del Pillsbury Bake-Off, el concurso de repostería más importante de Estados Unidos, horneó en él su “Tunnel of Fudge Cake”.
El pastel conquistó a los jueces, el público y las cocinas del país. En cuestión de meses, Nordic Ware recibió más de 200.000 pedidos.
El Bundt se convirtió en un símbolo del hogar americano, y su nombre pasó de ser una marca registrada a una palabra universal para describir una forma: esa corona perfecta, brillante y simétrica que todos reconocemos.
Diseño, arte y herencia
Hoy, más de 75 millones de moldes Bundt se han vendido en el mundo. Su diseño ha evolucionado: existen versiones en oro, cobre, plata, y más de 70 formas distintas, desde flores hasta espirales. Pero su esencia sigue siendo la misma: elevar lo cotidiano.
Hornear en un Bundt no es solo cocinar; es rendir homenaje a la estética, al ritual de compartir y al arte de hacer algo con las manos.
En un mundo acelerado, estos moldes invitan a detenerse, medir, mezclar y ver cómo algo simple —harina, huevos, mantequilla— se transforma en una escultura comestible.
Nordic Ware y Regal: belleza que inspira
En Colombia, Regal es distribuidor oficial de Nordic Ware, acercando a los hogares latinoamericanos la posibilidad de hornear con el mismo molde que marcó generaciones.
Cada molde que entra a una cocina es una promesa de celebración: desde un pastel de vainilla para el domingo familiar hasta una creación de chocolate para una cena especial.
Su superficie antiadherente, su durabilidad y su estética lo han convertido en una joya funcional: el molde que nunca pasa de moda, y que probablemente heredarás.
Cocinar con Nordic Ware es como hornear una tradición: cada forma cuenta una historia.
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Fuentes consultadas:
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Nordic Ware Official (Minneapolis, USA)
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Smithsonian Magazine: “The Unexpected History of the Bundt Pan”
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The New York Times: “The Bundt Cake That Won America’s Heart”
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Pillsbury Bake-Off Archives

