Ante eventos inesperados o interrupciones en los servicios públicos, la cocina se convierte en un punto crítico de cuidado. Entender qué ocurre con la comida cuando falta la energía o el agua permite tomar decisiones conscientes que protegen la salud de todos en casa.
1. Alimentos perecederos: ¿Por qué debemos priorizarlos?
Son aquellos que tienen un alto contenido de agua y nutrientes, lo que facilita la multiplicación de bacterias si pierden la cadena de frío (temperaturas superiores a 4 °C). Incluyen:
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Leche, quesos frescos y yogures.
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Carnes, aves, pescados y embutidos.
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Alimentos que ya fueron cocinados o sobras de comidas anteriores.
Consejo práctico: Si la energía eléctrica se interrumpe, procura mantener la puerta de la nevera cerrada; esto conserva la temperatura interna hasta por 4 horas. Si el corte se prolonga, consume primero estos alimentos o compártelos con quien no tenga qué comer antes de que se deterioren.
2. Alimentos semi-perecederos y no perecederos: La base de la reserva
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Semi-perecederos: Papas, yucas, plátanos, cebollas y cítricos. Tienen una cáscara o estructura que los protege a temperatura ambiente durante días o semanas si se guardan en un lugar fresco, seco y apartado del suelo.
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No perecederos: Arroz, frijoles, lentejas, grano seco, avena, aceite y enlatados. Son alimentos seguros que no requieren frío y constituyen el soporte principal para atravesar días difíciles.
Higiene simple y la oportunidad de ayudar a otros
Cuando el acceso al agua o al gas es limitado, manipular la comida con máxima higiene evita enfermedades gastrointestinales que complicarían aún más la situación.
Utilizar recipientes higiénicos, no porosos y de fácil limpieza —como las ollas y recipientes de acero inoxidable— permite guardar agua potable tratada o alimentos preparados de forma segura, previniendo la contaminación bacteriana.
Si en tu hogar dispones de alimentos perecederos que no alcanzarás a consumir antes de que pierdan su frescura, no permitas que se pierdan. Prepáralos con limpieza y compártelos calientes con un vecino, un adulto mayor o alguna persona en tu entorno que no tenga recursos para alimentarse hoy. Un plato de comida a tiempo es un acto profundo de dignidad.

